Emisarios de Ilusión

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El poema


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El poema del café
El poema del café

Queríamos encontrar algún rinconcito acogedor para tomar café… Allí íbamos, por las calles de Cartago en Costa Rica.

Llegamos a un café llamado “Dulce Armonía” y… ¡Qué belleza de espacio! ¡Qué linda su composición!

Sin esperar, nos sentamos y pedimos un combo: café NEGRO con una galleta Suiza.

Estuvimos escribiendo y pensando un poco antes de seguir con el movimiento.

Llegada la hora de partir, pagamos la cuenta y… ¡Qué linda sorpresa! Nos dieron un poema…

Así nos fuimos caminando a la academia, sonriendo mientras nuestros ojos escaneaban las letras…

¡Qué disfruten el poema!

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La visita de Pepe Grillo


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Nos asomamos por la ventana y allí estaba con sus patitas pegadas… Era Pepe Grillo.

Según él, estaba tomando un poco de sol para activarse, pero en realidad nos buscaba para hablar. ¡Ay Pepe!

Se nos quedaba mirando, como lanzando “un discurso” por sus antenas… pero entre más acercábamos nuestros ojos… más se escondía… ¡Ay Pepe!

Tal vez esperaba una charla de nuestra parte, y “ese discurso”, tan solo era una suposición. ¡Ay Pepe!

Viaje del alma. Un viaje espiritual. Una conversación con la consciencia. Un encuentro con nosotros mismos. La voz que nos alienta, nos instruye, nos pregunta, nos confronta, nos cambia.

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Sintiendo amor


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No teníamos muy bien definido el propósito, pero llegamos a ese país para descubrirlo… Era octubre del 2013…

Estábamos caminando, conociendo, observando, sintiendo en plena ciudad vieja… y como somos amantes del café… tuvimos que aprovechar la recomendación de un lugar…

Era atendido por cristianos o armenios, tal vez ambos… No nos acordamos. Cuando entramos, nuestra mirada apuntó hacia una joven, linda pero con un rostro apagado.

Pedimos algo y nos sentamos a disfrutar, pero estábamos inquietos. ¿Íbamos o no a hablarle? El corazón se estrujaba, como sintiendo lo de ella. Medio terminamos de beber, y sin pensarlo, nos acercamos.

Le preguntamos cómo se llamaba (no nos acordamos su nombre). Le preguntamos si la podíamos abrazar. Ella solo confirmó con la cabeza, pero siempre con tristeza…

Allí con ese gran abrazo, le dijimos: ¡Te amamos! El dueño del lugar (que nunca supimos si era pareja o solo jefe), miró la escena extrañadísimo…

Inmediatamente nos fuimos, y entre las calles de piedra, se nos resbaló una lágrima. El corazón siguió su camino…

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Dibujo: Freepik
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El cartel misterioso


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Nos montamos al carro con una guía turística para recorrer Port of Spain. Nos sentamos atrás, y ella muy rápidamente, nos tiró un cartel para colocarlo en el suelo.

Así lo hicimos, pero sin percatarnos de su mensaje… Unas horas después, la mirada finalmente cayó al suelo, y guiados por una intuición invisible, desdoblamos el cartel.

Allí, sucio por nuestros zapatos, lo dejamos llegar al corazón. Era la palabra: ¡Gracias! Lo único que pudimos hacer fue sentir esa presión romántica en nuestro pecho con los ojos apuntando en el cielo de Trinidad & Tobago.

Después de andar caminando y conociendo… llegamos a un centro comercial (la guía turística quería hacer un mandado) pero al subir al segundo piso todo se detuvo y solo una melodía resonó en el edificio: Hallelujah de Leonard Cohen…

¡Gracias intuiciones invisibles! ¡Gracias para Arriba! ¡Gracias encuentros mágicos! ¡Gracias palpitaciones del ALMA! Grandemente: ¡GRACIAS!

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Un viaje color rojo


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El trabajo no siempre es sentarse y dejar que el momento se aproveche de uno, como si quisiera desgastar cada una de tus partes… De hecho, el trabajo no es algo que debería atarnos, por el contrario, debería ser nuestro proyecto de vida donde disfrutemos de una calidad integral… pero ya no sería trabajo, sería creación. Por eso los paseos en medio hacen bien para todos, porque cada paso que damos, es un viaje con nosotros y con otros que forman parte de nuestra historia.

Recordamos ese viaje en Port of Spain, Trinidad & Tobago… un paseo en lancha para ver los pájaros rojos… pero un paseo con latinos que vinieron de otra isla, con quienes pudimos tener un acercamiento… un bello contacto familiar: primero, no dejaron de hablar y segundo, fue impresionante la cantidad de bromas que hicieron.

¡No! Disculpen pero no. No fue un momento de humor cualquiera. Fue un tipo de energía de esas que no son de nuestro mundo. Uno de ellos comenzó a reír y llorar, luego siguió el otro y luego nosotros y el resto. Tampoco se trató de risoterapia grupal. Fue algo extravagante, como espiritual.

¡Silencio!… que los pájaros ya llegaron… ¡Silencio!… No pudimos aguantar. La risa continuó y las miradas también. Solo queríamos libertad. De hecho, esa fue la idea: sacarlos del país, de esas rutinas que a veces se vuelven prisiones. Nosotros también salimos, para servirles, amarlos y hacerlos sentir en casa… Todo fluyó… ¡Qué valor! Eso es lo que apreciamos: una lancha llena de sobrevivientes en Port of Spain.

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Helsinki, Finlandia. La mujer del café


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El arribo a Helsinki, Finlandia fue fenomenal. El sol estaba encendido de tal forma que todos podían alegrarse, pero aún persistía un punto arrugado caminando por detrás para disminuir la energía. Era un estado mental con cansancio y llevábamos un poco de fuerzas que interactuaban para desanimar…

La motivación se mantenía, baja, pero al menos estaba por allí, en medio de un mercado cargado de gente, muchos latinos, por cierto. Era un lugar bien limpio y lleno de muchas artesanías, puestos de comida, sonrisas, buen ambiente pero… solo necesitábamos un CAFÉ… solo uno para levantarnos de ese sueño.

Vimos uno de tantos puestitos famosos. Sin poder esperar más, nos acercamos a pedir un café, pero antes de verbalizar letras débiles, una señora se acercó y dijo:

— Tengo DOS tiquetes más para DOS cafés gratis. Se los regalo.

¿Cómo era posible? ¿Cómo era posible que esa única frase fuese suficiente para llenarnos la boca de una sonrisa y una frescura en la mente? ¿Cómo era posible? Tal vez fue sencillamente su energía genuina.

— Les deseo lo mejor del mundo.

Así fue su despedida. Esas últimas palabras en ocasiones se escuchan, pero la mayor parte del tiempo están como mecanizadas, en un estado alterado de falsedad o falta de sentimiento. Las palabras de esa señora ¡NO! No fueron rutinarias, fueron del corazón.

De nuestra parte las necesitábamos. Despertamos cuando rozaron nuestro oído… y como códigos… se impregnaron en el alma. Ni qué decir cuando nos sentamos con nuestra familia a disfrutar de café y bocadillos.

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Fotografía: Marvin Quesada Bolaños
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La historia del vuelo


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El vuelo se atrasó desde nuestro país de origen provocando un caos en las siguientes conexiones. Esto incluyó nuestro vuelo y el de muchos otros.

Obviamente sabíamos que ocasionaría un disgusto en diversas personas (y así sucedió) generando un ambiente tenso lleno de una energía no muy buena, no en sintonía con la nuestra.

No queriendo escuchar, ni dejarnos envolver en el juego de quejas, optamos por hablar y reír, hablar y reír. Ya cerca del puesto de información, dos personas delante nuestro empezaron a reclamar de una forma no muy linda.

Viajando por nuestra mente, comenzamos a imaginar un escenario distinto y colorido. Iniciamos un diálogo en otro idioma y comenzamos a hacer bromas, preparando nuestra pronta conversación con la encargada. Al llegar nuestro turno:

— Buenas tardes y gracias por atendernos.

— Disculpen por esta situación pero… continuó con la justificación.

— Lo entendemos y no vamos a ponernos malcriados, tristes o enojados peroooo… si nos ayuda a llenar estas pancitas, estaremos muy felices…

La señora sonrió junto a nosotros.

— ¡Ah! Y mejor aún si podemos tomarnos un cafecito con Cinnabon como adicional.

Seguimos con el proceso y al final le volvimos a agradecer de corazón. Pasamos mucho tiempo en el aeropuerto, llenándonos con buena y linda energía, sobreviviendo y no dejándonos persuadir por la traición de los enemigos mentales…

Llegada la hora para abordar, nos dimos cuenta de una linda sorpresa… Ella nos había dado dos asientos en clase ejecutiva. Gracias a D-s por esos encuentros y por esos regalos que no se esperan… Gracias porque siempre está en los detalles, aún en medio de obstáculos, tormentas, retos… Gracias por esos asientos después de un viaje tan cansaaaado, perfectos antes de iniciar una misión grande e interesante…

La historia no finalizó allí. No solo nosotros tuvimos obstáculos en el aeropuerto, también les sucedió a colegas de otros países y a quienes venían a disfrutar del encuentro… Además, después de una intensa semana, los sobrevivientes nos contaron que la aerolínea los envió a todos de vuelta en clase ejecutiva hasta su destino final. Nos alegramos porque ese viaje era PARA ELLOS.

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Dibujo: Freepik
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Detalles escondidos


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Después de realizar unas compras quisimos disfrutar de tan lindos paisajes holandeses. Llegamos a un bosque y decidimos irnos por allí. Dábamos gracias al Creador por ese oxígeno, por el simple y mágico momento de estar caminando y amando sus regalos.

Mientras avanzábamos nos íbamos topando con un camino angosto, lleno de flores encendidas. Delante nuestro iba una familia disfrutando de todo y no queríamos presionarlos para que nos dejaran pasar, así que nos fuimos detrás de ellos.

El niño que iba con la familia holandesa, volteó su mirada y nos sonrió. Era el mismo niño que habíamos visto en el supermercado unos minutos antes (solo que en el supermercado estaba con anteojos oscuros).

Caminábamos y ellos paraban por momentos. Solo esperábamos. De un pronto a otro, la mamá mencionó algo con la palabra paraíso… Escuchamos muy atentos porque esa palabra NOS ENAMORA.

Detalles escondidos 2

El niño preguntó de inmediato:

— Wat is een PARADIJSJE? (¿Qué es un PARADIJSJE?).

Ellos hablaban del diminutivo de la palabra paraíso, pero aunque en español no exista, se podría traducir como “Paraisito”.

La madre sonriendo junto a la abuela le contestó:— Wij weten ook niet wat een PARADIJSJE is (Tampoco sabemos qué es un PARADIJSJE).

Sonrieron y siguieron caminando… La abuela se volteó, nos observó y dijo:

— Ay! Sorry. Ik wist niet dat er iemand achter me kwam (¡Ay! Disculpen. No sabía que venía alguien atrás).

— Geeft niet. Dank u wel. Geniet van het PARADIJSJE… (No importa. Gracias. Disfruten del “Paraisito”).

Detalles escondidos

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Los famosos bananos


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En la mañana fui al supermercado a comprar algunas cositas pero… se me olvidó algo. Me dije a mí misma:

— ¡No puede ser! Se me olvidaron los bananos… Bueno, otro día los compro.

Ya estaba lista para regresar a casa pero la mente no me dejó tranquila y decidí comprarlos de inmediato. Esta vez pensé en ir a una verdulería atendida por musulmanes.

Al llegar me fijé rápidamente si los bananos estaban afuera del negocio, pero no vi nada. Entré a la verdulería y el señor se me quedó viendo todo el rato. Yo le sonreí.

Di vueltas por la tienda y no encontré los bananos, entonces salí y busqué de nuevo afuera. Allí estaban, no los había buscado bien. Tomé un racimo y volví a entrar. El señor se me quedó viendo y le volví a sonreír.

Los famosos bananos

Cuando llegué a la caja a hacer fila, la señora musulmana le echó una mirada al señor y luego se me quedó viendo con rostro como de una sonrisa por dentro y al mismo tiempo sospechosa (pero de esas sospechas lindas llenas de empatía). Se quedó viendo mis collares… y por un momento me puse nerviosa… (ya imaginarán por qué) pero luego sonreí. Pagué y me fui.

A las 9:50 de la noche se me antojó un banano… Lo tomé y me senté a comerlo. En ese momento la mirada se me escapó hacia la bolsa donde guardé los otros bananos. No podía leer bien la etiqueta, decía algo como TURBANA… Me llamó la atención porque la relacioné con la palabra TURBANTE. Entonces para leerla bien, despegué la etiqueta y de sorpresa me encontré con una hermosa palabra: COSTA RICA.

¡Esos son los grandes detalles que tocan el corazón!

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Metas cercanas


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También somos sobrevivientes… de esas sensaciones internas y complejas de explicar o concretizar… pero somos sobrevivientes… En medio de esa “forma de vida” nos hemos dado a la tarea de buscar y aprender sin dejar que el oxígeno se escape.

El cambio inicia por casa… y hemos aprendido a compartirlo genuinamente para ayudarle a otros. Volvimos a adoptar METAS hace algún tiempo, o mejor dicho, la PERSEVERANCIA de volverlas parte nuestra.

Los comportamientos (sea cual sea el área) pueden ser modificados para iniciar un proyecto de vida, un estilo convertido en hábito y beneficioso para la salud integral.

Esto solo es posible cuando escribimos las metas, (no es suficiente con pensarlas) y mejor aún, invitar a gente de confianza para progresar en comunidad. Así la energía se mantiene focalizada motivándonos y dando propósito a nuestras vidas.

Cuando hablamos de metas, hablamos de esas que están muy cerca de cumplirse a corto o muuuy corto plazo, porque estas nos llenan de mucho más energía que las de largo plazo, además dejamos que el compromiso las haga realidad.

Son esas metas diarias o semanales las que nos hacen seres humanos y nos dan orden. Así las acciones se vuelven las principales fuentes de contagio y motivan a los allegados a apuntarse en la aventura.

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Dibujo: Freepik
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