Emisarios de Ilusión

El vino santo. Parte I


 

Historias locales de Tzfat, Israel

Visitamos una última tienda de vinos: Yashfe. Un solo pie puesto en la entrada impactó el ser. Edificaciones medievales. ¡Exquisito!

Pronto se acercó el dueño. Era un señor con barba blanca. Se veía la sabiduría en sus ojos. Rápidamente inició su relato…

— Voy a darles de mis vinos para degustar. Van a quedar sorprendidos. Pensarán que lo que están viviendo no es real. Quedarán sin palabras ante los sabores que perdurarán para la eternidad.

Ya sus primeras palabras nos habían provocado curiosidad. Continuó…

— El vino es de las creaciones más maravillosas… pero hay mucha gente que teme… Y teme porque les crea confusión, porque muchas veces hiere, causa alergias, acidez… incluso puede matar… solo porque las empresas le han puesto VENENO… ¡Pero nuestro vino no! Este es hecho en una tierra especial. Es puro, es santo, es sano. Es vino que conecta y vino que no mata. No tiene ese veneno que le han puesto.

Así continuó con su historia hasta que degustamos… pero el Dambar… ¡Ay el Dambar! Estaba delicioso… pero de verdad nos llevó a otro nivel…

— Su nombre está compuesto por dos palabras: dam en hebreo significa sangre y bar en arameo significa hijo… Entonces quiere decir hijo de sangre, o mejor dicho, adam (la creación de Dios como hombre). Este vino definitivamente es especial. ¿Qué sienten?

— Más espiritual. Más conexión con Dios. Es algo, algo. Sorprendente.

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No pudimos continuar hablando. Nuestras lágrimas salieron para disfrutar de ese momento junto a nosotros. No era broma.

— Exactamente. Es un vino más espiritual y lo preparamos en su propia vasija. Una vasija completa y pura. Dicen que el Mesías también pasará por acá y tomará de este vino. De hecho todo se está cumpliendo. La gente está regresando a Dios y los viñedos en Israel están cambiando. Se está produciendo un vino santo que se está desbordando por el mundo. No tienen que decirme nada más, puedo observar sus sensaciones claramente. Ese es el mundo de atzilut: la conciencia plena del origen divino. Pasan del ocultamiento a la revelación. Rectificación eterna y perfección.

Y es cierto. Aún llevamos ese sabor del vino en nuestras gargantas. ¡Reinado! ¡Ya casi!

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Autora: Christy
Noticias Mi Ciudad

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