Emisarios de Ilusión

El cambio de llanta


Estuvimos visitando unos proyectos y vimos unas construcciones nuevas. Quisimos pasar por allí para saber de qué trataba. Cuando llegamos al final de la calle retrocedimos y la llanta cayó en un hueco.

¡Ay no! Se estalló completamente la llanta. ¿Qué hacemos? ¿Quién nos ayuda? Los espectadores de repente desaparecieron y no quedó otra que intentar cambiarla.

Aproximadamente 10 minutos después de la congoja, llegó un guarda de seguridad a ofrecer ayuda. 

Estábamos muy felices porque finalmente alguien local quiso colaborar. Al ratito también llegó una pareja de servicio de piratería que quiso ayudar.

Cuando iniciaron el trabajo de colocar la llanta de repuesto, nos dimos cuenta que estaba desinflada. ¡Ay no!

Mi esposo tuvo que irse con el «pirata» a inflar la llanta mientras nosotros esperábamos allí. 

Por supuesto que en estos tiempos cualquiera podría pensar: ¡Qué miedo! ¡Y si los estafan! ¡Y si lo hacen mal…! Etcétera, etcétera. Nosotros simplemente decidimos CONFIAR y saber que todo era para bien.

Después de algunos minutos regresaron con la llanta inflada e inmediatamente se acercó otro muchacho con una camisa de la selección de Costa Rica y una cadena que tenía un pendiente con el escudo de David. Él preguntó qué pasó y él fue quien cambió la llanta. 

Al final la esposa del pirata dijo:

—¡Todo pasa por algo! No saben si desde arriba Ds los estaba protegiendo. 

La verdad es que este es el tipo de historias y detalles que amamos contar. Siempre hay gente buena y amable que quiere ayudar. 

Y sí, desde el Cielo todo está guiado. Cada personaje fue apareciendo y cumpliendo una misión. Por cierto, atrás de la camisa del muchacho decía: ¡SALVA VIDAS!

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Noticias Mi Ciudad
Dibujo: Freepik

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