ADN Energético

Día del Padre


Me desperté, eran las 5:00 am y estaba muy emocionada de mi viaje a Houston, Texas. ¡Sí!, era muy temprano, pero debía irme al aeropuerto porque el vuelo salía a las 9:00 am (si mi memoria no falla).

La emoción se expresaba lo suficiente como para explotar toda esa energía de una niña de diez años, primera vez en avión y primera vez tan lejos de mis padres.

¡Por fin llegamos! La sensación de estar ya en el aeropuerto y escuchar el sonido de los aviones al despegar me hacía sentir eso allí en el estómago. Mis padres y hermanos estaban también muy
felices, especialmente mi papá, quien estaba completamente emocionado pero a la vez triste porque se iba su hija.

___ ¡Ay noooooo! , lancé un grito de preocupación. Se me olvidaron las melcochas, ¿ahora qué hago? Teacher Ileana me va a regañar.

___Ay María, ¿segura que no las echó?, preguntó mi mamá.

___Síííííí, estoy segura.

Eran las 7:00 am , el vuelo salía a las 9:00 am y el embarque a las 8:00 am, aunque podía esperar un poco más en la fila para dar tiempo a que mi papá llegara. Estábamos en una ciudad llamada Alajuela, lejísimos de la casa, sobre todo porque eran las famosas horas para las presas. Teacher Ileana me iba a regañar si no llevaba las melcochas de la exposición y yo entré en un momento de estrés y preocupación. ¿Ahora qué? , era lo que me preguntaba o más bien todos nos preguntábamos.

___Yo voy por las melcochas, pero me voy a ir en taxi porque si manejo me estreso. Tranquila María, usted va llevar esas melcochas, expresó mi padre.

Todos estábamos más tranquilos, pero ahora el problema no eran las melcochas, tampoco la distancia de Alajuela y las presas de los carros. EL MAYOR PROBLEMA ERA NO PODER VER A MI PAPÁ, ME PUSE TRISTE CON SOLO PENSAR EN QUE TAL VEZ NO ME IRÍA A DESPEDIR DE ÉL. Ya las melcochas no me importaban, lo que realmente sentía era una angustia de no saber si él llegaría a tiempo para verlo una última vez.

Ya eran las 8:00 am, tenía que pasar la aduana, el embarque iniciaba y el vuelo salía en una hora, mi papá no llegaba aún, más me angustiaba, le suplicaba a Dios que quitara toda la presa y así poder despedirme.

A las 8: 30 am llegó, pensé que nunca llegaría. Venía con la caja de melcochas y un poco agitado, de seguro que venía estresado por el tiempo. Corrí hacia él, lo abracé y le dije:

___ Gracias papá, te amo.

___ Yo también te amo, que Dios la cuide durante el viaje y disfrute bastante. Coma mucho y sea educada siempre.

___Si papá.

Me despedí de todos, solamente pude estar con él un minuto, debía correr para pasar la aduana e ir hasta la puerta de embarque. Cuando por fin me senté mientras esperaba que el avión despegara, podía ver a mi familia observando que el avión partiera, podía ver a mi papá a lo lejos. Realmente sentía algo en mi corazón, una angustia porque pensé que no habría despedida, y aunque la hubo, no fue suficiente.

Claro que lo entendí, el amor de padre siempre está, es tan grande que no lo podemos imaginar, pero está. RECORDÉ UNA VEZ MÁS CUANTO ME AMA Y CUANTO ESTÁ DISPUESTO A HACER POR
MÍ.

Christy Petri (Quesada Segura)

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