ADN Energético

Invitación humana


Era una tarde de verano en Francia con todo el ambiente en movimiento.

Estaba sola y rodeada de muchos. Sentada y concentrada, sentada y analizando.

Pedí un café con aroma a ternura. Pedí un café europeo o latino, pero lo pedí.

Disfruté de un lugar con estilo completamente francés, pero realmente al revés.

Me sumergí en la época, me sumergí en el día, me sumergí en las noticias.

Miré fijamente, pero con mucha concentración, analizando todo a paso lento con velocidad imparable.

Tenía frente a mis ojos a dos niños en la calle, ambos sucios, peleando y hambrientos.

Su madre los dejó por allí. Ellos lloraban, pataleaban y gritaban.

Su dolor era mi dolor, traducido en miradas opacas, pero con fuertes sensibilidades en el corazón.

Mi reacción no fue inmediata, pero al menos hubo reacción. Salí de ese café francés y los invité a comer.

Luego me di cuenta que ya no estaba sola ni rodeada, estaba tremendamente acompañada.

Christy Petri (Quesada Segura)

Imagen de Sophie Griotto

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