ADN Energético

El rocío de vida


Cuando los cambios se aproximan, una gracia especial también llega. Y esto lo podemos apreciar cada vez que cae el rocío, el mismo que nos provee de vida… pero vida permanente.

Los fenómenos de la naturaleza, los que la ciencia llama fotón (conocido como una partícula de onda de luz), el Creador los llama “eguel” en hebreo, es decir, gotas de rocío.

De hecho, la nube, en su estado gaseoso, es algo más incorpóreo, pero cuando se materializa como gotas de rocío, se hace visible.

Al verlas a lo lejos, apreciamos algo así como una onda, que baja a nuestro mundo, pero también nos deleitamos al verlas en las hojas.

Su frescura da vitalidad, que procede de la misma Esencia del Creador, de quien surge su Luz Infinita.

Este placer despierta nuestra conciencia, dejando apreciar lo mucho que tienen en común el rocío y la luz.

Y esa apertura interna, nos conecta. Es un encuentro con la verdadera felicidad, la que todos buscan.

Es lograr que nuestra alma se una a la fuente, de agua viva, de gotas de rocío, de luz.

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Dibujo: Freepik
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