Mi Ciudad Saludable

La importancia del olfato


No se trata de una simple nariz o un tema de estética. La nariz importa y el sentido del olfato va más allá de lo que conocemos.

Ya sabemos que el olfato puede identificar aromas, o incluso nos puede ayudar a reconocer ciertos lugares, sensaciones o momentos…

Hay una frase que dice: “la calidad de tu respiración determina la calidad de tu vida”. Y es una frase real, real para la mente y el cuerpo. 

Hace algún tiempo sucedió. No sabemos exactamente qué o cómo pero parece que perdimos ciertas conexiones en el cerebro.

Por supuesto que necesitamos que el oxígeno viaje por el cuerpo y cumpla sus funciones, ya que este actúa como una especie de lubricante.

No poder oler, tener seco por dentro o tener poca apertura para el aire fresco, es algo que afecta, estorba y cansa.

Estas condiciones nos ponen en una especie de sobrevivencia, específicamente en ciertos momentos, con ciertos alimentos, con ciertos climas o con ciertas energías presentes.

Pero el olfato no trata solamente de percibir olores (como nos han enseñado). Dentro de nuestra nariz se encuentran muchísimos receptores que también activan nuestros momentos de placer al comer.

Esto quiere decir que necesitamos de toda su estructura para comer como se debe, incluso tener nuestros músculos relajados para masticar. Si algo está obstaculizando, es muy difícil que todo fluya con serenidad.

Es algo así como un fregadero, si hay algo estancado en los tubos, el agua que cae del grifo puede que no corra bien, afectando el drenaje, y por lo tanto, impidiendo un buen desagüe. Todo se paraliza.

Claramente existe una relación entre el olfato y gusto, su vinculación es imprescindible, he ahí la frase que dice: quien pierde o disminuye el olfato pierde o disminuye el gusto.

Pero, hay algo muy muy interesante. Según enseñanzas espirituales, el olfato actúa como un puente, conectando el mundo físico y espiritual, o en palabras más lindas, es la conexión del alma. Cuando no respiramos bien, se ha perdido la conexión del cuerpo con el alma.

Ya desde la creación del mundo se escondía uno de los secretos de la historia de Adam (de la humanidad). D-s le insufló aliento de vida, y así, se formó un ser viviente.

De hecho, “alma” en hebreo se dice “neshamá”, que también se traduce como “aliento”.

Entonces, si el olfato tiene que ver con una conexión entre cuerpo y alma, sin duda tiene que ver con la percepción, con recibir aquello que no es tan obvio ni tan común.

Este regalo puede llenar a una persona de felicidad y sabiduría, pues es el encuentro con la verdadera esencia.

Solo allí se aprende a calmar el alma, a buscar maneras creativas para solucionar detalles. Por supuesto que todo depende del Creador, quien conoce absolutamente toda la programación.

Cada evento es una enseñanza para aprender a depender y despertar ese viaje que nos conecta a la fuente, y nos trae serenidad.

El olfato es el sentido más elevado. Se puede oler la esperanza y fe por reparar cada alma que busca mejorar el mundo.

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