ADN Energético

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Piso de Madera


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Quiero un piso de madera
para andar descalzo aún cuando me hieran
las astillas de las tablas rotas.

Un piso de madera para llenarlo de pintura
y embarrarlo de notas;
que resuenen de un bolero cuando la lluvia
afuera caiga en inmensas gotas.

Quiero un piso de madera
para reposar de espaldas en la calidez de su betas, nudos y grietas.
Dejar afanes, risas, sueños y conciencias.

Un piso de madera,
para amarte con un ansia loca.
Donde no exista el tiempo, solo marcas en el piso
que se conviertan en memorias.

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Autor: Jeffry Gran Carajo Solís
Dibujo: Freepik
Noticias Mi Ciudad

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ADN Energético

LLOVIÓ


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Llovió, llovió y sucedió lo que casi siempre sucede cuando llueve…

Llovieron vacas pa´ probar la resistencia de mi paraguas de 500 pesos; me sobrellovió en el costado derecho cuando la llanta de un taxi cayó en el estanque que nació en la calle.

Llovió, llovió y sucedió lo que casi siempre sucede cuando llueve…
Llovieron de abajo pa´ arriba los sapos de las alcantarillas, llovieron vendedores de sombrillas y compradores estilando.

Llovió, llovió y sucedió lo que casi siempre sucede cuando llueve…
Llovió todo el tiempo mientras yo caminaba pa´ mi casa, llovió todo el tiempo pa´ que me mojara y estoy seguro de que además llovió, llovió pa´que saliera el sol…

Autor: Francisco Murillo
Noticias Mi Ciudad

 

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ADN Energético

Adrenalina


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Esos momentos cuando sientes una adrenalina imparable, esos momentos cuando estás loco y tu felicidad camina de un lado a otro. Esos momentos cuando la magia y curiosidad se deslizan… Esos son los momentos que te llaman a ESCRIBIR. Ahora sí, bienvenido (a). Nunca sabes si puedes cambiar la vida de una persona.

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Dibujo: Freepik
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Poemas

Destino K


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Hoy ha sido el peor día
he perdido mi vida,
mi amor me ha dejado

y sin más remedio alguno
me he quedado mudo.

Recordando buenos momentos
el sollozo vuelve a respirar
y si la dulce doncella recuerda
mi corazón iba a estallar
cuando retumbaban las tierras lejanas con solo su mirar.

Ojos perfectos, estrellas del amanecer
iluminaban mi vida cuando empezaba a oscurecer,
memoria fundida en varios papeles
recordando mil cosas en los claveles,
girasoles oscuros miraban sus rizos
desprendiendo belleza como ella quizo,
hierberas flotantes al atardecer
relumbran sus manos al aparecer.

Princesa preciosa que riegas ternura
qué hacías despierta con todas las curas.

Cuarto vacío sin una mujer
tiene desorden pero nadie lo ve.

Caja de los recuerdos nunca te quemaré
no te aseguro volverte a tocar
pero te afirmo que te voy a soñar.

Sé que vivo en ilusiones
pero peor son las traiciones.

Estrella fugaz que tú siempre estás
recuerda el adiós del nunca jamás.

Espero verte en el futuro
y que no sea muy duro,
si nos vamos a casar
me has de avisar.

No soporto estar sin ella
y ¿qué hablará la plebella?
si no dice nada, está bien
pero si menciona su nombre
volveré a enloquecer
y de nuevo el dolor me invadirá,
será imposible intentarme callar.

No se qué decir, esto murió
y este dolor tiene fervor.

¿Quién escribirá en mi mano?
¿Quién cuidará de mí?
¿Quién llenará este vacío?
¿Será la hechicera, la gitana o el frío?”

Mauricio Barboza Torres
mau618@gmail.com

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ADN Energético

El tiempo


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Cualquiera se puede detener frente a un reloj, aunque no todos lo hacen. De estos hay muchos: relojes para la muñeca, de collar, de anillo, relojes de pared, de despertador, en los celulares, relojes sentados en las ciudades y relojes en los vehículos…Para muchos son causa de depresión, de estrés, de alegría, de amor, de paz o de intranquilidad, pero cuando se piensa con los pies en la tierra todo da un giro hacia el tiempo y no hacia el reloj. Él no tiene la culpa, simplemente es un casco de protección para el tiempo. Aún así el tiempo se escapa del casco, pues es muy inteligente, nada lo cubre y él sólo toma sus decisiones. A veces afectan, a veces favorecen, pero siempre gana.

Este sigue una misma rutina, solamente se detiene si el reloj falla, pero él continúa. No se le puede llevar la contraria, más bien todos jugamos con el tiempo y creamos nuestras propias historias. Éstas pueden ser buenas o malas, el crucigrama aparece en ellas porque el tiempo colabora para que todo el mundo, no importando si alguien se encuentra en Costa Rica, China, Holanda, Francia, Brasil o India traiga a vivencia esos cruces del camino.

A veces parece injusto que otro país posea un nuevo día, el día que está a la espera de muchos, pero en realidad todo es lo mismo, la diferencia se nota de un país a otro, pero el tiempo es igual en todos los países. El tiempo camina para unos y corre para muchos, pero no duerme, por el contrario somos nosotros quienes debemos despertar. Si lo hacemos, podríamos charlar un buen rato con el tiempo, puede que nos comente que pasa en el mundo (aunque sean solamente suposiciones), pero estas podrían ayudar: cuentas mal realizadas, quiebra de empresas, lloros en hogares, locos caminando por las calles, señores trabajando bajo presión, una niña llorando por la muerte de un ser querido, jóvenes desesperados por un amor. ¿Algo más?

Puedo detenerme frente a un reloj en la ciudad y parecer una loca observando el diseño, puedo sentir seguridad y felicidad, pero el tiempo me confronta respecto a un mundo del cual formo parte. ¿Qué, dónde, cómo, cuándo, con quién, por qué, para qué? El viaje lo hacemos en muchas de esas agujas que son parte de la habitación del tiempo. ¿Ahora?… ¿En qué aguja se encuentra usted?

Christy Petri (Quesada Segura)

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Mi Ciudad Actual

Realmente organizados


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Era una tarde de primavera. El sol se reflejaba en los árboles y el agua de los canales alumbraba el paisaje. La época de los tulipanes y bicicletas se había acercado. Observaba muy cuidadosamente cada detalle. Me parecía muy “leuk” (agradable) o “gezellig” (acogedor) la organización de este país llamado Holanda. El orden se apreciaba en absolutamente todo.

Mi suegra y yo fuimos al supermercado a hacer las compras. Cuando atravesé la puerta, mis ojos inmediatamente se dirigieron a las personas. Quería ver el comportamiento, sus acciones y gestos. Hablando de organización, me llamó mucho la atención cada uno de ellos: jóvenes, adultos y adultos mayores. Podía disfrutar y al mismo tiempo maravillarme del grado de organización que poseían. Cada uno tenía su libreta con todo lo que debían comprar, otros apuntaban cautelosamente los precios para llevar un control de los gastos.

Esa acción me hizo pensar en la importancia de la mayordomía que han aprendido los holandeses, como personas y como gobierno. También pensé que pueden ser buenos ejemplos para los ciudadanos y gobiernos de otros países. Continué mirando a mi alrededor y de un pronto a otro, algunos empleados del supermercado llegaron al escenario. Cada uno cuidadosamente y con libreta en mano apuntaban cuántos productos quedaban en los estantes e inmediatamente corrían para poner los faltantes.

En realidad los consumidores me cautivaron: como miraban, como caminaban, como seleccionaban los productos, como evaluaban los precios y en conclusión como hacían todo. Esto me confirmó una clara realidad: es un país y pueblo ordenado, responsable y preparado. Holanda muestra el principio del buen uso de los recursos, los cuales deben convertirse en prioridad de las agendas de cada nación.

Christy Petri (Quesada Segura)

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Mi Ciudad Actual

Deleite en mis ojos


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Un niño caminaba de la mano con su abuelo. El tumulto de la gente ocasionaba un ruido estorboso, el sonido de las bocinas de los automóviles y las grandes filas en las carreteras mareaban un poco al niño.

Él con un rostro soñador y al mismo tiempo con un poquito de tristeza en sus ojos le pregunta a su abuelo:

―¿Por qué hay tanta bulla? ¿Por qué cuando camino contigo por acá me cuesta disfrutar? Abuelito, cuando miro algunas fábulas, las carreteras, aceras, parques y ciudades se ven hermosas.

(Suspirando) Como quisiera que fuera así mi país. En las fábulas disfruto de los árboles, todo se ve tan refrescante, tan lindo. El niño hace una pausa, mira a su alrededor y pregunta: ¿Los demás países tienen ciudades así de feas como la nuestra?

Una sonrisa entremetida se dibujaba en el rostro de su abuelo pues no esperaba ese comentario ni mucho menos esas preguntas.

―Pues mira, hay países que tienen los mismos problemas o peores que los nuestros. Realmente es difícil crear esas ciudades que tu ves en las fábulas. Pienso que esas dificultades se presentan por intereses políticos de por medio, además en nuestro país aún debemos crear una cultura de protección al ambiente y a nuestras vidas. Tu mismo lo has dicho, se ve tan refrescante, tan lindo. Claro, existen muchos otros países que por supuesto son hermosos. Cuando lleguemos a la casa te voy a mostrar ciudades donde combinan lo urbano con la naturaleza. Parece un paraíso.

El niño mira a su abuelo y con duda expresa su preocupación:

―Pero abuelo, debe haber algo que se pueda hacer para el deleite en nuestros ojos. Creo que sería muy bueno para la salud, para incentivar el ejercicio, combatir estrés, pintar sonrisas y proteger nuestra ciudad.

―Sí mi niño, claro que se puede hacer mucho. Por eso tú representas el futuro, necesitamos gente como tú para convencer a gente como nosotros. Este es el tiempo. Cuida y lucha por devolver esos colores que se han ido, por nutrir nuevamente la creación.

Christy Petri (Quesada Segura)

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Mi Ciudad Actual

Mi interior y mi cuerpo


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Escuché una conversación en un restaurante. Era una joven de aproximadamente 20 años. Ella relataba brevemente su historia. Sentía que no podía empezar, que todo estaba destruido. Su vida estuvo perseguida por temores, por desilusiones, por fracasos. No quería intentarlo, no quería pensar, no quería nada y a la vez quería mucho. Quiso muchas veces encontrar consuelo, quiso muchas veces llenar huecos o al menos poner parches en ellos. Vuelve a empezar, vuelve a empezar, vuelve a empezar, escuchaba día y noche. Emprende y retoma todo aquello que parece basura. Ella comentaba que estaba atada a un hábito secreto: INSEGURIDAD EN ELLA MISMA, había dejado que la soledad durmiera en su interior.

Por un lado, le iba muy bien, por el otro, atravesaba desiertos y tormentas. La joven explicaba que su estrés estaba acabando con su estómago, bueno, en realidad la gastritis era la responsable. Por otro lado comentaba que un “inocente” resfrío dejó una tos un poco incómoda y al pasar los meses la tos empeoró. No podía dormir en las noches, le costaba respirar, comer, hablar, de todo. Un médico general la revisó, le dijo que era producto de una rinitis, le envió antibióticos. Nada le ayudó. La envió donde un otorrinolaringólogo y cuando le revisó la garganta, estaba completamente quemada por los ácidos que subían desde su estómago a la garganta. La envió a control con pastillas y le eliminó muchas comidas: tomate, cebolla, ajo, menta, grasas, café, té, chocolate, etc. En simples palabras ya no podía comer nada.

Los meses siguientes ya estaba mejor, pero faltaba aún una completa sanidad. La dieta y las pastillas debían continuar. El especialista le revisó la nariz, se le había desarrollado una sinusitis pues su tabique de la nariz estaba desviado. Las cosas empeoraron, pues ya no podía respirar bien, además las amígdalas estaban gigantes, le costaba tragar hasta su propia saliva. Le dolía mucho cuando comía cosas duras, sentía que sus huesos y músculos se iban a desprender…

¿Solución? Si la hay, pero la depresión y mala alimentación, son dos de los grandes enemigos que se instalan en la vida de muchos, especialmente de jóvenes. Historias como esta hay muchas. Una simple molestia puede arruinar otras partes del cuerpo y por supuesto colaborar con la aparición de otras enfermedades (obesidad, estrés, diabetes, hipertensión, gastritis, bronquitis, etc). ¿Cómo estamos cuidando nuestros cuerpos? ¿Qué estamos haciendo por aquellos que poseen esos fenómenos del suicidio, depresión, desmotivación, inseguridad, mala nutrición? El mundo respira este malestar. No hay excepción, debe ser prioridad de nosotros y de la salud pública.

Christy Petri (Quesada Segura)

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